Canto a mí mismo.

12 octubre 2011



Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.
Vago... e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí,
de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también.
Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta.
Y con mi aliento puro
comienzo a cantar hoy
y no terminaré mi canto hasta que muera.
Que se callen ahora las escuelas y los credos.
Atrás. A su sitio.
Sé cuál es su misión y no la olvidaré;
que nadie la olvide.
Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal,
dejo hablar a todos sin restricción,
y abro de para en par las puertas a la energía original de la naturaleza
desenfrenada. 

(Walt Whitman)

He decidido traer hoy estos versos para animar un poco mi alma (y la de todo aquel que lo necesite). Este poema de Walt Whitman siempre me levanta cuando estoy algo decaída. No me preguntéis por qué estoy triste, pues no sabría deciros. Puede que sea la luna llena (soy un poco lunática) o puede que sea por el hecho de que (aún) me cuesta controlar  mis miedos. El caso es que "Canto a mí mismo" borra, aunque solo sea por un momento, la melancolía, y me hace recordar que el verdadero sentido de esta vida se encuentra siempre en la contemplación y disfrute de las pequeñas cosas, ¿no os parece?

Y para despertar nuestros sentidos una canción de Heather Small titulada Proud. Debemos hacer algo cada día que nos haga sentir orgullosos...



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