Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios...

08 noviembre 2011


El mundo es una esfera minúscula en manos del universo, y nosotros, los seres humanos, somos sus huéspedes. Creemos que podemos cambiar lo que vemos con la fuerza de la palabra, de los puños e incluso con una simple mirada, y quizá, a veces, sea así. Pero la verdad es que existe una forma mucho más sencilla de transformar aquello que nos rodea sin hacer el más mínimo esfuerzo:

CAMBIÁNDONOS A NOSOTROS MISMOS.

Nosotros somos el reflejo del mundo y el mundo, a su vez, se refleja en nosotros. Somos microtierras que caminan tratando de encontrar su lugar, chocando las unas contra las otras sin saber que tod@s pertenecemos al mismo vacío absoluto que observamos con asombro en noches estrelladas. Cada paso, cada risa, cada lágrima modifica nuestro interior, cada segundo que transcurre es un segundo que no volverá a repetirse. Si nosotros transformamos nuestro pequeño mundo interior, entonces, todo cuanto existe en el exterior se observará en él, convirtiéndose en su semejante al instante.
Yo deseo cambiar el mundo, claro que sí, pero para ello primero debo cambiarme a mí misma. Un camino tortuoso no apto para almas y cuerpos débiles, eso sí, una vez que has dado el primer paso ya no hay vuelta atrás, igual que Alicia por la madriguera, solo te queda confiar.
Carol Munt ©

3 comentarios:

  1. "El mundo es un absurdo animado que rueda en el vacío para asombro de sus habitantes", escribió don Gustavo Adolfo, ese poeta.

    Tu receta es sensata, pero luce algunos flecos. ¿Qué hacemos con las personas que ya cambiaron y están listas para el plan? ¿Y qué hacemos con aquellos seres que no necesitan cambiar nada, pues son de natural perfecto, véase Risto Mejide o, a pequeña escala, mi gato?

    Tal vez sea la fiebre, pero llevo un par de días de un descreído que no me tengo en pie. Pena doy.

    Te mando un virtual beso.

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  2. Puede que sea la fiebre o...puede que sea el maldito asteroide que últimamente ronda sobre nuestras coronillas ¿quién sabe?
    Quienes ya han cambiado, no creo que la espera llegue a inquietarles, si es así, es que aún no lo han hecho del todo. Para los que son perfectos y no necesitan cambiar, te diré que, en mi más ignorante opinión, quizá sean los más necesitados del cambio pues este te hace humilde, vacío y cada día más imperfecto a los ojos de los demás. En cuanto a tu gato (ignoraré a Risto con tu permiso ;)) él es gato, y por tanto, no necesita ser otro más que eso, gato.
    P.D: creo que yo también tengo algunas décimas...y desvarío...
    Un fuerte abrazo.:)

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  3. Sí, va a ser el asteroide. O Mariano Rajoy. A estas harturas de la película, ya podemos echar la culpa a Mariano Rajoy.

    He preguntado a mi gato qué opina de todo esto. Me ha mirado raro y ha vomitado en el pasillo. Esto debe ser una señal de algo. Pero de qué.

    (Yo cuidaré a Risto. Cuando dominemos el mundo juntos, tendrás que querernos).

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