Bye, bye my love...

10 noviembre 2011



No es tu mirada de filo de agujas ni tu abrazo cruel de brazo caído.
Tampoco tu risa de espantapájaros mostrando un cuello de pulcro veneno.
No. No lo es. Por supuesto que no.
No es tu caminar de ego engrandecido ni tu ademán de mano insoportable
ni los graznidos de una carcajada que quisiera olvidar.
No. Ya te he dicho que no es nada de eso.
Es como un olor raro; más tirando al hedor, que emana con fuerza de tu cabeza con una profusión incontrolable, y que invade mi alma hasta la inacción.
Yo sé de tu pensamiento de piedra y de tu corazón embalsamado.
Sé de cuánto quisieras poseer y el viento te despoja de las manos.
Sé de todo ello y más.
Cuando las noches sobrevienen como aves rapaces cayendo desde el firmamento tú lloras en silencio, oculto, inmóvil entre la maleza.
Observas con cautela los pasos lejanos de seres muertos, tan muertos como tú.
Y yo te susurro desde la lejanía palabras de consuelo:
“No temas. Tu secreto está a salvo conmigo. Yo no juzgo tus juicios. Jamás lo he hecho, y te aseguro que jamás lo haré”.
Carol Munt ©

1 comentario:

  1. Gracias por tus palabras y tu visita.

    Volveré por aquí.

    Un beso

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