De los Pinches Tiranos y de cómo sortearlos con habilidad... o no.

09 noviembre 2011



El concepto de Pinche Tirano es citado por el escritor y antropólogo Carlos Castaneda en su libro "El fuego Interno". Llama Pinches Tiranos a aquellas personas que aparecen en tu vida para hacertela imposible, ya sea a través de actos (violencia) o a través de palabras (insultos, descalificaciones, juicios, humillaciones). Reconozco que a lo largo de estos años me he topado con unos cuantos, algunos más agresivos que otros pero todos insufribles (por cierto, no me refiero exclusivamente a relaciones de pareja, el pinche tirano puede surgir en cualquier momento y situación. Puedes conocerlo de antes o no. Puede aparecer de forma puntual o permanecer en tu vida por mucho tiempo). Según Carlos Castaneda aquel que se encuentre con un Pinche Tirano es afortunado, y si no lo encuentra, debe ir a buscarlo. ¿Por qué?, os preguntaréis. Porque todo "guerrero" debe, tarde o temprano, enfrentarse a su enemigo y, cuando lo crea oportuno, luchar contra él. Desde un punto de vista metafórico el Pinche Tirano sería nuestra parte oscura, esa que atrae el temor a nuestras vidas y nos hace parecer víctimas ante los demás. Es algo así como luchar contra nosotros mismos pero reflejados en otra persona. Es por ello que el encontrar a un Pinche Tirano nos hace ser afortunados, pues tenemos la oportunidad de mirarnos cara a cara, observar nuestros temores y combatirlos. Claro que para eso, primero debemos ser conscientes del hecho en sí del enfrentamiento con nosotros mismos (es decir debemos convertirnos en "guerreros") y no tomarnos el ataque como algo externo, sino como una oportunidad de conocer al adversario (que en verdad eres tú). Este "convertirnos en guerrero" requiere de un aprendizaje y de una profunda disciplina mental, y así conseguir el suficiente autocontrol para saber en qué momento atacar y salir vencedor.
La cantidad de energía  y autocontrol necesaria depende del tipo de Pinche. Algunos con el simple hecho de ignorarlos desaparecen sin dejar rastro; otros, con unas pocas palabras se achantan y dejan de molestar; luego están los que se han quedado enquistados durante años, esos son los más complicados y los que requieren un mayor estudio por nuestra parte con el objeto de encontrar su punto débil (que en verdad es el nuestro), para vencerlos es necesaria una buena dosis de paciencia, fuerza y autoconocimiento para, llegado el momento, saber dar, de forma efectiva, la estocada final.
Carol Munt ©

No hay comentarios:

Publicar un comentario