Disertación (I): Aprendiendo a caminar (de nuevo).

23 noviembre 2011


Dicen que "el despertar" no es más que dejar ir a ese yo que te mantiene preso a un mundo ilusorio. Que "únicamente" tienes que aceptar tu verdadera esencia, esa que te disuelve en el vacío de todo cuanto existe y te permite percibir cada momento como único, una esencia que clama por salir del pozo oscuro donde siempre ha  permanecido escondida. Pero... ¿realmente es tan sencillo como suena? No, no lo es; porque ¿cómo dejar ir un "algo" que creemos tan real? ¿cómo saber que en lo más recóndito de nuestro yo se halla escondida una chispa si ésta jamás se mostró ante nuestro entendimiento? Es complicado interpretar las señales cuando te encuentras sumido en la ignorancia...Estoy segura de que en estos momentos muchas personas están empezando a "comprender", aunque paradójicamente este comprender les lleve (como a mí) a perderse en las sombras de lo desconocido; y es exactamente aquí donde me encuentro, en este camino sin camino, nuevo e insólito. Me siento como un niño que se tambalea al querer dar sus primeros pasos. Todo es nuevo y, en ocasiones, turbador, sin embargo no hay más remedio que aprender después de desaprender todo lo ya aprendido. Es lo que hay, lo demás carece de importancia.

Y ahora os dejo con una buena dosis de Foo Fighter (a mí, además del sol espléndido que bañaba esta mañana la ciudad de Madrid, me ha venido estupendamente bien). Espero que la disfrutéis, y ya sabéis: "¡Walk!"

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