Nada...

17 noviembre 2011

 
No, no voy a hablar del maravilloso libro que ya en su día escribiera Carmen Laforet, no. Voy a hablar de mí y de mi NADA. Porque eso es exactamente lo que tengo: NADA. Y no lo digo en tono de orgullo (aunque debería hacerlo si sigo los preceptos de uno de los grandes sabios aún con vida: Eckhart Tolle), lo digo con la mayor angustia y desconsuelo que en estos días grises y lluviosos de otoño puedo tener. Todo empezó ayer, cuando el recién estrenado novio de una amiga que espero que le dure lo que le duraron los anteriores, dios mío perdóname por mí maldad vio a bien convertirse en el tribunal de la Santa Inquisición ante el denso silencio de los que allí se encontraban; y ¿adivinais quién era la hereje juzgada?, pues sí, la que esto escribe, of course. El innumerable bombardeo de preguntas fue algo así como un millón (qué exagerada soy) de bombas atómicas, todas derechas hacia mi persona; como el calor, el crepitar, la asfixia de una hoguera encendida bajo mis pies amarrados fuertemente a un mástil. No tenía escapatoria... 
_¿Dónde vives?
_Aquí cerca.
_¿Sola?
_No, con mis padres.
Su rostro hizo una mueca de incredulidad.
_¿Y eso? ¿No te apetece independizarte? Porque...¿qué edad tienes?
_35.
Los ojos casi se salen de las órbitas.
_Pues la verdad es que no tengo dinero suficiente como para irme a vivir sola, y tampoco voy a irme a compartir piso, para eso ya lo comparto con mis padres que los conozco bien.
_y ¿por qué no te vas con tu novio?
_No tengo novio.
_¿No tienes novio? Pues con la edad que tienes debería preocuparte ya la cuestión del reloj biológico.
("¿Reloj biológico? ¿Comoooorrr!")
_Pues no, no me preocupa en absoluto. Además de un tiempo a esta parte mi instinto maternal ha desaparecido por completo.
_y ¿cómo es eso? Todas la mujeres quieren tener hijos.
_Pues no, todas no. El hecho de ser capaz físicamente de algo no te obliga necesariamente a hacerlo.
_ Ya...y...¿en qué trabajas?
_No tengo trabajo. Estoy en paro ("pedazo de imbécil")
_Pues vaya hija, no tienes nada, ni trabajo ni casa ni marido ni novio ni hijos. Menudo panorama...y ¿eres feliz?
_Pues sí, soy feliz ("sobre todo cuando no viene un capullo como tú a juzgarme desde su pedestal verborreico de: "mira cuánto he conseguido yo y mira lo mierda que eres tú")


Pero en fin, no hay de qué preocuparse. Seguramente mañana el nubarrón haya pasado y estaré en condiciones de exponer un argumento equilibrado, coherente y consciente de todo lo que en ese momento me aconteció. Pero como ya he dicho, eso será mañana.

2 comentarios:

  1. Ese, además de imbécil y con una educación muy escasita, es un obtuso. A ver si a estas alturas de la vida eres la primera treintañera que ve sin trabajo y sin poder independizarse... porque yo conozco a unas cuantas personas así (o que después de independizarse han tenido que volver a casa de mamá y papá).
    Y bueno, de lo de que todas las mujeres queremos tener hijos ya es que ni voy a hablar porque me enciendo...
    olvídate de él y de esa conversación, no merece la pena. Abrazos.

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  2. jajajaja, Carol no te preocupes....a mi tambien me pasa esto que te pasó a ti....

    tengo 31 años, sigo en casa de mis padres, no tengo novia, y lo unico que yo si tengo trabajo...

    en fin, que por qué nos miran como bichos raros????

    no lo entiendo......serán lo que la sociedad ha establecido que es "lo normal"...como si hubiese cosas normales y cosas anormales....

    VIVE Y DEJA VIVIR!!!!!! se deberian aplicar algunos....

    un besote

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