No puedo decirte que...

04 noviembre 2011


Bueno, vamos a ver; últimamente resulta un triunfo (al menos para mí) encontrar en la tele alguna película decente, que no la echen en horario de madrugada y que, claro está, no la haya visto ya unas diez veces (véase: Matrix revolution. La pusieron ayer en la Sexta3). A lo que voy es que o me tragaba de nuevo al insípido de Keanu Reeves dando saltos y luchando como un ninja mientras esquiva balas y corretea por el mundo virtual (y que conste que soy fan de Matrix1) o empleo las últimas horas de vigilia viendo Acorralados (¡Puf!), El gato al agua (¡aagaghhh! ¡Tortura psicológica no!) o la peli de La2 (¿Auschwitz? No, demasiado triste). Total que visto el plantel, ayer noche, decidí conectar el disco duro (repletito de pelis) y buscar una que acompañara a mi estado de ánimo: melancólico (para variar) con una pizca de inexplicable felicidad y cierto deseo de romanticismo platónico-realista (eso no existe...¿verdad?). Bueno...lo que sea. La cuestión es que me decidí por Dakota Skye. Se trata de una película amerícana independiente, y la base principal del argumento es la mentira (y...para qué negarlo, también el amor). Dakota Skye es una joven de 17 años que posee el superpoder de saber si alguien está mintiendo, y no solo eso, además tiene la capacidad de leer la correspondiente verdad en las mentes de los demás. La película no es una obra maestra (ni mucho menos) pero entretiene y las actuaciones son aceptables (menuda crítica de cine estoy hecha :)), pero lo que más gusta del film es la historia de amor que refleja. Y es que Dakota Skye se acaba enamorando del mejor amigo de su novio, Jonah. ¿La razón? Él nunca miente... Y esto me dio qué pensar... "¿Por qué nos cuesta tanto exteriorizar nuestros sentimientos? ¿Por qué no tenemos la valentía de decirle a alguien lo que sentimos? Bueno, está claro: EL MIEDO. ¿Miedo? ¿A qué? A quedar como estúpidos. A que nos juzguen y se rían de nosotros. A la vergüenza. Pero yo digo: ¿Y QUÉ IMPORTA? En verdad, no tenemos nada que perder y sí mucho que ganar si finalmente nos vemos correspondidos. Y a los demás...a los demás que les den". En fin, toda una disertación filosófica...
Esta es una de las partes de la película que más me gusta, la delcaración de Jonah a Dakota (madre mía, ya no tengo edad para estas pelis de adolescentes, pero...qué narices...¿por qué no?). Y para rematar la faena una canción Joshua Radin que (para mí) es preciosa y que sale en la escena final...¡Ains! (por cierto, los subtítulos de la canción están en inglés, así que ... ¡A practicar!)


1 comentario: