Plenilunio...

10 noviembre 2011



En esta noche de sombras reverentes oculto mi rostro ante la llama de la incertidumbre.
¿Qué silueta de porte esbelto se tiende ante mí?
Observo tu sinuosa piel de piedras fulgentes
que allá a la deriva de negros océanos clama mi nombre en notas audibles únicamente por sutiles escuchas.
Y las oigo crepitar bajo mi pecho como insectos arrojados al fuego de la resurrección.
Leves susurros de agudos chillidos braman mostrando feroces colmillos.
Ellos quieren renacer al margen de sus desdichas.
Mi corazón se estremece ante tanto dolor de carne y huesos resquebrajados a golpe de resplandor.
Tú eres mi porción sensible de luz; de blanco etéreo; de doncella silente.
Eres el río que cubre las zonas oscuras de una saeta que apunta sin rumbo hacia la oquedad de un sexo dormido.
La cálida tierra cubre mis pies;
en ella hundo mis raíces que recorren serpenteantes los túneles de la vida;
y tú, sí, tú, riegas con gotas de rocío la sequedad de mis pensamientos
que aletean en el vacío inmenso del olvido tornándolos a recuerdo.
Ahora sé quién soy,
y la nada se extiende ante mí como un manto de ilimitadas sentencias.
 Carol Munt ©

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