Humilde tributo a Allen Ginsberg...

02 diciembre 2011



Ellos quieren hacerme caer.

Caer, caer, caer…

Caer en sus brazos de venas serpenteantes, fuertes de acero blandiendo mástiles erectos ondeando banderas del Yang blancas como sus dientes de sonrisas insinuantes que me incitan a ser una concubina de sexo libre, de sexo húmedo, de sexo cavernario, de sexo arrastrado por las puntas quebradas de cabellos tintados de caoba.

Caer en lechos conyugales compartidos con hembras echadas a perder por un puñado de años de sumisión junto a héroes de un mundo construido a base de dólmenes infinitos que se yerguen mirando cara al sol.

Caer en vicios de antros de bar azul cuyos invitados estiran el cuello elevando grácil el periscopio de un corazón envenenado y muerto por alcoholes destilados en garrafas de roble fino que otean el espacio vacío por encima de las cabezas en busca de su presa.

Caer en miradas de fuego que atraviesan la estancia de abajo a arriba y de arriba a abajo haciendo carambolas entre las aspirantes a escogida de la noche siendo la noche escogida para librar la sangrienta batalla que las lleve a ser la reina del baile.

Caer en juegos de flujos salvajes, salivas y semen chorreando por las paredes del cuarto del amigo que observa entre bambalinas el tortuoso estado de los cuerpos en placer descompuestos como un Cristo que ha caído encima del bien más preciado que contempla el techo con ganas de amnesia.

Caer en cerebros sodomizados por el devenir del tiempo, anquilosados, arrugados, rancios, llenos de nada y todo de excrementos hasta la punta del dedo del pie que camina como si fuera el amo del mundo.

Un mundo que está partido en luz y sombra; en fuerte y débil; en mar y montaña; en agua y roca; en flor y mugre; en hueco y palo.

Un mundo donde la prostituta hace el trabajo sucio del cliente contento dejándose llevar del brazo por la calle Luna.

Un mundo donde las esferas del miedo se apoderan de mesas ovaladas concurridas de trajes de negro y corbata decidiendo mi destino.

Un mundo donde mi destino no tiene razón de ser si no es por pasadizos estrechos y circulares como aros recubiertos de escroto.

Un mundo donde las mentes pensantes piensan con mentes densamente construidas.

Un mundo donde solo están ellos, y luego, yo.
Y yo me hundo en un mar de eterna dualidad.

¡Sí! Me hundo en ciudades deshabitadas,
cubiertas por marrón claro de arena
que empuja el cruel viento desde el desierto.

Me hundo en largas túnicas,
caretas con visión codificada
y pupilas que apuntan hacia el suelo.

Me hundo en pueblos infestados de muerte,
de pechos secos y niños mamando
de estériles pezones.

Me hundo en un océano que agoniza
en denso añil zaíno
y a olor a pretérito putrefacto.

¡Me hundo! ¡Sí! ¡Me hundo!

Me hundo en los varones de voz profunda
que imponen su verdad
amparados bajo la ley del miedo.

Me hundo en los viejos que muerden sin dientes,
que se aprietan con fuerza las encías
esperando con paciencia a la Dama.

Me hundo en ti, ser de corazón lloroso,
despreciable, rastrero
de censura ligera.

Y me hundo en mí, oquedad insondable;
unidad absoluta;
eternidad de abismos;
campos de satélite;
bombardeos de estrella;
espíritu en ciernes; piel desgarrada.

Me hundo.

Sí.

Me hundo.

Carol Munt©

Allen Ginsber fue un poeta de la llamada generación beat (un movimiento que surgió entre algunos escritores americanos de la década de los cincuenta cuyos elementos definitorios eran el rechazo a los valores estadounidenses clásicos, el uso de drogas, una gran libertad sexual y el estudio de la filosofía oriental, y que dejaría su influencia en el posterior movimiento hippie). Su principal obra es el poema Howl (Aullido) que en aquella época fue fuertemente criticado por la crudeza de su lenguaje, llegando a ser prohibido; prohibición que fue anulada tras ser llevado a juicio su editor. 
Allen Ginsber comentó una vez: 
"Nuestro objetivo era salvar el planeta y alterar la conciencia humana. Eso llevará mucho tiempo, si llega a pasar".
He de reconocer que no supe de la existencia de este poema y de su autor hasta que vi, a principios de año, la película "Howl", interpretada por un genial James Franco haciendo las veces del poeta (mira que no haberme dado cuenta de que Amaral ya lo nombraba en la canción "1997"...en fin.)
Os recomiendo encarecidamente  que la veáis, es buena, muy buena... Y ahora os dejo con el trailer de la película en la que se detalla el nacimiento del poema desde el diálogo íntimo del autor y su posterior prohibición y juicio; y os invito a escuchar también la canción de Amaral dedicada al autor.
Un abrazo grande a todos.



1997 (Amaral)

1997 by Amaral on Grooveshark

4 comentarios:

  1. Hola Carol... vengo a ver tu rinconcito y acabo de descubrir, por ti, a Ginsber...me apasiona la poesía así que me quedo a ver tus cositas...
    Besetes...

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  2. Gracias por pasarte por aquí Martina y también por quedarte :)
    Me alegra que hayas descubierto a Allen Ginsber gracias a mi entrada. Nada cae en saco roto ;)
    Un abrazo.

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  3. Sin palabras. Me ha encantado de principio a fin.

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  4. Me gusta pensar que cada caer traiga un resurgimiento

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