La voz interior.

19 febrero 2012


A veces me despierto y sigo dormida. Miro pero no veo. Oigo mas no escucho. Hablo sin acierto cualquier pensamiento que surge en mi cabeza; abarrotada siempre de quehaceres. Ruidos incensantes sobrevuelan la ciudad y las personas grises parecen no detenerse ni un segundo. Yo soy como ellas, ¿yo soy como ellas? Escucha...una minúscula voz parece gritar desde un lugar oscuro...escucha... porta un pequeño candil en sus manos y camina dando vueltas, una y otra vez, círculos y más círculos, como en un vals eterno de melodía insonora. Los ensordecedores sonidos de la vida acallan su gemido e incrementan mi tristeza. Sigo hablando, sigo pensando, miro, oigo...¿respiro? respiro...aún no es tarde. De nuevo el gemido, grita , eleva la voz; la escucho, es débil, un quebradizo aullido que resuena desde mi interior, un lugar impreciso. Se aleja y se pierde; regresa...esta aquí, miro y ya no está, oigo pero no percibo sus palabras. Sí, sí, lo sé; aún he de despertar.

P.D. No os preocupéis, es sólo un desvarío de los míos acerca de lo difícil que resulta a veces poder encontrar un poco de silencio en esta mundo para poder escucharnos a nosotros mismos...
Besos a tod@s y ya sabéis: si la oís (a vuestra voz interior) hacedle siempre caso, ella jamás os fallará.

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