Nos acostumbramos a la oscuridad de las sombras...

19 marzo 2012



Nos acostumbramos a la oscuridad
cuando se apaga la luz;
como cuando la vecina sostiene la lámpara
para presenciar la despedida.

Hay un momento, el paso es titubeante
por la novedad de la noche;
después, acostumbrados los ojos a la oscuridad,
afrontamos el camino con firmeza.

Y así es en las más densas oscuridades;
esas noches de la mente
cuando no hay luna que nos de un signo
o estrella que salga de ahí dentro.

Los más valientes avanzan a tientas
y a veces se dan contra un árbol
directamente en la frente;
pero a medida que aprenden a ver,

o bien la oscuridad se altera
o algo en la vista
se adapta a la noche cerrada
y la vida camina casi recta.

Emily Dickinson

Nos acostumbramos a la oscuridad. Nos vestimos de ella y caminamos por el mundo como si ya todo nos fuera conocido. Pero...¿y si la verdad estuviera escondida en el único punto de luz que pasa desapercibido ante nuestros ojos? 
Recomendación: Hay que observar con mayor precisión.


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