De alegrías que se instalan en mi estómago al sonido de una bulería.

27 noviembre 2012

Es lo que tiene la soledad deseada, que ríes, lloras y bailas sin que nadie conozca la existencia de tus actos y emociones. Y qué bien sienta hablar con uno mismo para descubrir los recovecos del alma... Y qué bien hace escribir tus miserias para después quemarlas al fuego de una bulería:

¡Fuera tristeza!
¡Fuera fantasmas!
¡Fuera las noches oscuras!
Bienvenidos los sones de la alegre melancolía.


He aquí a Canteca de Macao...

P.D: Feliz día de alegrías y bulerías para tod@s...

4 comentarios:

  1. Pues no creas, yo a veces me discuto conmigo. Siempre acabo haciendo las paces, no me gusta estar enfadada.
    Saltos y brincos por bulerias

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  2. jajaja, pues sí, a mí también me pasa. Pero entre tanta aprobación y desaprobación una aprende, no creas... :-)
    Abrazos, Ester.

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  3. Esos días son perfectos. Cuando te encienes una vela, te cuentas cositas a ti misma, te ries un poco, sueltas lagrimillas, pones esa música hortera que no quieres que los demás sepan que escuchas, bailas con el perro, relees tus diarios del colegio... ¡y te quedas tan contenta!
    Un beso.

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  4. ¿verdad? Todo en un mismo día y sin nadie que te moleste... ;-P
    Un fuerte abrazo.

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