El extraño caso del "Amigo (in)visible".

22 diciembre 2012

Todos los años por estas fechas decidimos jugar al "Amigo invisible" entre los familiares más cercanos (padres, hermanos y cuñados) y entregarnos los regalos la noche de Fin de Año. Mi hermana, que es muy apañá para estos asuntos, corta los papelitos y escribe el nombre correspondiente en cada uno de ellos. Luego, los echa en una bolsa y cada cual va cogiendo el que le venga en gana. Las reglas son estrictas en cuanto a presupuesto; nada de grandes lujos, esto es: entre 0 y 30 euros, no más. Un juego de lo más simple si no fuera por nuestro afán escrutador y , lo que es más importante, por la carga karmica que algunos llevamos encima y que no nos suelta ni a tiros. Me explico:

Una vez que cogemos el dichoso papelito nos cuesta dios y ayuda mantener la obligada cara de poker para que nadie adivine quién nos ha tocado. Algunos lo logran, sin embargo otros (una servidora) no pueden evitar soltar una ligera risita al comprobar cómo, de nuevo y tras cuatro años, siguen cogiendo el mismo nombre (extraño... ¿verdad?). Entonces, con todo el disimulo que pueden abarcar y de forma poco audible, hacen un comentario del tipo: "Bueno... otra vez el mismo". Sin pensar un segundo que todos los allí presentes pueden oír perfectamente sus palabras, y lo que es peor, ya saben sin ninguna duda quién es el "amigo" escrito en el papel. Esto hace que las alarmas se disparen y entonces todos (menos el ya eliminado) nos miramos tratando de adivinar quién narices tiene el papelito con tu nombre. Es en ese momento cuando a alguien se le ocurre decir: "Oye, para quien me tenga que regalar, aviso que yo quiero...". Y todos nos lanzamos a recitar una lista de nuestras preferencias. Total, que al final el rregalo sorpresa se queda en "tú me compras esto que quiero y a cambio yo te compro esto que quieres". Pero lo más interesante viene después. Transcurridos un par de días se suceden las llamadas. Te llama tu hermana para preguntarte qué marca de crema usa fulano. Te llama fulano para preguntarte qué talla usa mengano. También te llama mengano para preguntar si la colonia de fulano es tal o cual. Y finalmente acaba sucediendo lo que por lógica tiene que suceder: Que el amigo invisible es tan visible que solo falta que quedes con él para ir a comprar tu regalo o el suyo, o lo que es mejor, y que pasa muy a menudo, que directamente te dé el dinero y te diga: "Anda hija, cómprate tú lo que quieras".
Cuando llega el día de intercambiar los regalos la ilusión se ha perdido completamente. Pero no hay duda de que con los preliminares te lo has pasado "pipa".

 

6 comentarios:

  1. ¡Bravo! ¡Bravo! Me has hecho sonreír: has relatado y descrito a la perfección lo que sucede en mi familia. ¡Lo has clavado! Me hace tanta gracia cuando los días previos a la entrega de regalos, se suceden las llamadas, las indagaciones...

    Nosotros repartimos los papelitos mágicos en Nochebuena o Navidad. Y la entrega de regalos es el Día de Reyes.

    Lo reitero: ¡Bravo!

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    1. :D ... en el fondo la mayoría de las familias no se diferencian mucho. Espero que este año tu "amigo invisible" te regale lo mejor de la lista.
      Un fuerte abrazo, Anaís. Por cierto... tú sí que eres un sol ;)

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  2. A mí también me has hecho sonreír, gracias, un beso

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    1. Me alegra que te haya gustado. Es bueno sacar a los demás alguna sonrisa de vez en cuando :-)
      Un fuerte abrazo, Ricardo.

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  3. Muy divertido, y si en los preliminares nos divertimos eso que llevamos ganado. Que acierten con tu regalo, que te guste y te divierta. Felices fiestas

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    1. Gracias, Ester. Estoy convencida de que han acertado con el regalo porque fui yo a comprarlo jejeje ;-)
      Felices fiestas, Ester.

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