Hoy 12.12.12: Crumble de Manzana para un día celestial...

12 diciembre 2012

Prometí a Katy Sanchez que el día que hiciera Crumble de Manzana con salsa de vainilla pondría la receta en mi blog. Así que esta mañana, visto que estamos en un "día mágico", he decidido preparar este postre y degustarlo tranquilamente mientras escucho a Patty Griffin cantar su "Heavenly day".
Pero... empecemos por el principio:

CRUMBLE DE MANZANA

Ingredientes:
  • 1kg de manazanas golden (o 4 bien hermosas, como dicen en mi pueblo)
  • Canela en polvo.
  • 60 gr de harina.
  • 30 gr de mantequilla.
  • 30 gr de azúcar.
Preparación:

Pelamos las manzanas y les quitamos el corazón (qué mal suena eso...). Luego las troceamos en láminas finitas y las ponemos en una sarten antiadherente con un chorro de agua (dos dedos es suficiente) y las espolvoreamos con canela molida. Ponemos la mezcla a fuego lento y removemos de vez en cuando hasta que la manzana quede blandita (parecido a una compota, pero sin que los trozos de manzana pierdan su forma). Una vez cocinada la manzana, la reservamos.
Ahora vamos con el Crumble. En un plato hondo echamos la harina, la mantequilla (en daditos) y el azúcar, y vamos mezclando poco a poco con los dedos hasta obtener una "masa" arenosa (muy parecido a las migas de pan). Una vez obtenida la masa Crumble, disponemos la manzana en un recipiente para hornear (puede ser de cristal o uno para hacer tartas. Yo a veces lo he hecho en una cazuela de barro y sale muy bueno) A lo que iba... Disponemos la manzana cubriendo el fondo del recipiente, luego la cubrimos con las "migas" de crumble y... ¡Al horno! Yo suelo ponerlo a una temperatura de 180 grados, durante treinta o cuarenta minutos. Eso depende de lo tostado que querráis que quede la superficie. pasado ese tiempo lo sacáis del horno y lo dejáis enfirar sin tapar. El crumble de manzana se caracteriza por la textura crujiente de la masa en contraposición con la suavidad de las manzanas. Si lo tapáis, la masa se ablandará, y... aunque también está bueno, no será lo mismo.

Ahora la salsa de vainilla (o salsa inglesa)

SALSA DE VAINILLA

Ingredientes:
  • 300 ml de leche (podéis utilizar la que queráis. Yo uso leche desnatada sin lactosa y queda muy rica)
  • Vainilla en rama.
  • 3 yemas de huevo (aquí sí que os aconsejo que uséis huevos de corral. Además de más sanos, las yemas aportan un color más intenso a la salsa)
  • Una cucharada sopera mitad de azúcar normal y mitad de azúcar avainillada.
  • Una cucharada de postre de "maizena".
Preparación.

En un cazo ponemos a hervir la leche con la vainilla en rama (una rama es suficiente). Dejamos que hierva durante cinco o diez minutos, removiendo de vez en cuando para que la rama de vainilla suelte su aroma. Una vez que ha hervido lo suficiente, colamos la leche en otro recipiente y dejamos enfriar.
En un bol o plato hondo echamos las tres yemas, la cucharada de azúcar y la de maizena y removemos hasta obtener una mezcla suave y espumosa.
Cuando la leche haya enfriado, volvemos a echarla en un cazo y la ponemos a fuego medio-bajo e incorporamos la mezcla de yema, azúcar y maizena. Movemos la mezcla continuamente (sin prisa, pero sin pausa) hasta que consiga una consistencia de salsa (¡ojo! no de crema, sino de salsa, que es más fluída) lo que ocurrirá poco antes de que hierva. O lo que es lo mismo: ¡No dejéis que hierva! Porque si no, os aparecerán grumos por todas partes.

¡Et Voilá! 

Ya tenéis un postre delicioso en menos de una hora. Si decidís prepararlo espero que lo disfutéis tanto como yo...en este día "celestial". ;-)
Un fuerte abrazo a tod@s.


¡Qué día tan celestial! Todas las nubes han desaparecido. Hoy, no tengo ningún problema con nadie. Solo vivo para ver esa sonrisa en tu rostro. Y es suficiente para mí, cariño. Es suficiente para mí... Puede que mañana llueva tristemente. Pero ahora, tomemos prestado este pequeño momento. Olvida todos tus problemas. Todo lo que tenemos en este preciso instante, lo único que tenemos que hacer es disfrutar de este día tan celestial. Acuéstate aquí y observa a los árboles mecerse. No existe otra manera de verlos, no existe. Sin ningún peso sobre los hombros causándome temor. Sin nubes sobre mí que me hagan llorar. No hay nada que decir, nada más que decir. Únicamante... que estoy feliz de estar aquí junto a ti. ¡Qué día más celestial!

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