Un pedacito de "La promesa"

20 enero 2013





LA PROMESA
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"El sábado que Ángela bajó del tren para llegar a su nueva vida el reloj de la estación marcaba las trece treinta y dos de la tarde. El cielo exhibía el color de un mar azul turquesa y el sol regaba el lugar con sus rayos ocres. Pocas veces había tenido Ángela la oportunidad de admirar tan fantástica combinación; una amalgama perfecta de verdes y dorados que centelleaban ante sus ojos igual que el vergel de un paraíso.
Tras el embelesamiento inicial decidió sentarse a esperar en un banco viejo a los pies de un sauce que parecía caer sobre las vías en un intento desesperado por ahogar sus penas; aquella imagen causó tristeza en Ángela, originando en ella ciertos recuerdos inacabados:
«La muerte es un hecho inevitable. Queremos apartarla de nuestro pensamiento en un vano intento de vencerla. Estamos tan hipnotizados por nuestros miedos que vivimos tratando de controlar hasta el último de nuestros latidos. Pero así es el corazón, un músculo incontrolable, autómata; de la misma manera que no podemos cambiar el ritmo de nuestro corazón, tampoco podemos evitar que deje de latir. Pero el ser humano se niega a aceptar tal rendición. Pasa del primero al último de sus años luchando ante la imposibilidad de la eternidad en esta vida, y de esa forma escapa el tiempo: luchando, controlando. Hasta que ve aproximarse el fin y entonces cesa la guerra. Cuántas veces pensé en Samuel. Me atormenté con la visión de su muerte. Preguntándome si habría sentido miedo o si aquel día habría visto alguna señal que le indicara su final. Pero ahora sé que Samuel no era como los demás. Él hacía tiempo que había dejado de controlar el mundo. Se dejaba llevar, vivía cada segundo como si fuera el último, y creo que de una forma u otra él me ha ayudado a comprender…”

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Estoy ultimando los preparativos para que "La promesa" vea la luz en su edición impresa. De ahí el cambio de portada, más acorde con las características que deben tener las cubiertas de un libro en papel. Su venta se realizará a través de Amazon gracias a su servicio de "impresión bajo demanda" (los árboles pueden respirar tranquilos ;-). Aún no he fijado el precio, pero tengo la intención de marcar el más bajo posible. De esta forma espero satisfacer los deseos de aquellas personas que querían leer la novela y no podían por carecer de libro electrónico. Ya sabéis que vuestros deseos son órdenes para mí.
Un fuerte abrazo a tod@s y que paséis un domingo maravilloso.

4 comentarios:

  1. Seguro que será un éxito de ventas. Suerte. Un abrazo

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    1. Puff, no sé, no sé. Me conformo con que le llegue a quien lo lea...
      Un fuerte abrazo, Ester.

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  2. Qué bien! Sería de las primeras en ir corriendo a comprar tu libro! Soy de esas anticuadas que todavía prefieren el tacto del papel, doblar páginas, hacer anotaciones... me gusta vivir los libros... no acabo de cogerle el gustillo por internet. Acabaré con un libro electrónico, como todo el mundo, pero mientras seguiré disfrutando de la magia y el olor a tinta recién impresa.
    Oye... ¡tendrás que dedicármelo!
    Besazos

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    1. Hay mucha gente que no se acostumbra a los libros electrónicos. Como tú dices, prefieren el tacto del papel, su olor...
      Afortunadamente el "super-Amazon" ofrece a los "creadores de historias" ambas posibilidades :-)
      ¡Claro que sí! yo te lo dedico, aunque para ello tendremos que quedar... ;-)

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