Punto de (no) retorno...

09 febrero 2013

"Tengo la sensación de que nada ha valido la pena. Todos estos años atrás tirados a la basura. Mis ansiadas metas se han ido, y con ellas mis sueños. Una vida completamente desperdiciada, malgastada. Ni siquiera sé quién soy...", me dijo alguien hace unos días. "¿Eso crees?", le respondí yo. "Sí. Me siento engañado. Estafado. ¿Ysabes?, estoy escribiendo sobre ello. Sobre el engaño "externo" y el "autoengaño"...". "Eso está bien -dije-, nuca es tarde para empezar una nueva vida y crear nuevos proyectos".

No importa la edad, ni las caídas o los errores cometidos. Llega un punto en el que todo lo acontecido a lo largo de los años te hace reflexionar. Horas de meditación, días, meses en los que decides escavar hondo en lo más profundo de ti con el propósito de encontrar tu yo verdadero. ¿Quién eres y qué quieres hacer? son, a veces, las preguntas clave. Y es entonces cuando ese momento se traduce en un punto de no retorno, porque eres consciente de que todos tus actos te han ido conduciendo inexorablemente hacia el presente, y sabes que hay "algo" que debe cambiar y que, de hecho, ya está cambiando. Ya no hay vuelta atrás. Cuando lo sabes avanzas, y ese avance, a su vez, te hace ir retrocediendo, obligándote a observar cada paso dado, con el objeto de que no lo vuelvas a dar. Un punto de no retorno que inevitablemente te hace retornar.

P.D: Feliz sábado a tod@s :-)


Así que esto es lo que querías decir
cuando dijiste que estabas agotada,
y ahora es momento de construir
desde el propio foso hasta la punta.
No te contengas,
estoy haciendo las maletas
y dejando la clases para otro día.

No quiero
decepcionarte,
no quiero dejar esta ciudad,
porque después de todo,
esta ciudad nunca duerme por la noche,
es momento de empezar, ¿no es así?
Me vengo un poco arriba, pero entonces,
lo admitiré, simplemente soy el mismo que era,
ahora, ¿no entiendes
que nunca cambiaré quien soy?

Así que aquí es donde caíste,

y a mí me dejan para vender el camino que recorre el cielo,
a través de millas de infierno nublado,
justo hacia arriba, no mires atrás,
convirtiéndose en harapos,
y dejando las mercancías para otro día.

No quiero
decepcionarte,
no quiero dejar esta ciudad,
porque después de todo,
esta ciudad nunca duerme por la noche,
es momento de empezar, ¿no es así?
Me vengo un poco arriba, pero entonces,
lo admitiré, simplemente soy el mismo que era,
ahora, ¿no entiendes
que nunca cambiaré quien soy?
Es momento de empezar, ¿no es así?

Me vengo un poco arriba, pero entonces,
lo admitiré, simplemente soy el mismo que era,
ahora, ¿no entiendes
que nunca cambiaré quien soy?

Esta carretera nunca pareció tan solitaria,
esta casa no se convierte (quema) lentamente
en cenizas, en cenizas.

Es momento de empezar, ¿no es así?
Me vengo un poco arriba, pero entonces,
lo admitiré, simplemente soy el mismo que era,
ahora, ¿no entiendes
que nunca cambiaré quien soy?

8 comentarios:

  1. No puedo estar más de acuerdo...
    Es un punto en el que uno se siente extraño consigo mismo, se hace raro ver la propia realidad de uno mismo.

    Besos abisales

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    1. Sí, es un punto incómodo. Pero muchas veces necesario.
      Fuerte abrazo, Abismo! :-)

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  2. Está muy bien, pero que dure poco, que sepamos encontrar el camino. Abrazos

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    1. El camino de cada persona es un misterio...
      Abrazo grande, Ester! :-)

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  3. La definición perfecta del momento en el que me encuentro.
    Besos con fuerza de cambio.

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    1. Pues entonces... Paciencia y ánimo :-)
      Besos!

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