Allá en lo alto...

05 marzo 2013


—El día está acabando —dijo— Y en la noche, hoy, no hay luna. Tumbémonos bajo el manto de oscuridad que cubre la ciudad y observemos los astros; así como ellos nos observan a nosotros. Imaginemos que somos aves nocturnas, de ojos negros y blanco plumaje. Creemos un pequeño espacio de descanso, allá, en lo alto; para que el mal de este mundo jamás nos pueda alcanzar…



La vida no es fácil.
Cuando te arrodillas para rezar por alguien que te haga libre...
Bueno, yo he rezado a los ángeles,
he rezado a la lluvia.
Y ahora estoy rezando, dando gracias a esa mano que me sostiene.
¡Oh! Dulce Carolina...
¿No quieres ser mi paz mental?
¿No quieres ser mi buena amiga?
Aunque lleve una gran carga,
yo seguiré peleando en la tormenta.
Tú viniste, te llevaste mi alma y la liberaste.
Igual que un gorrión trae consigo el amanecer.
Así que... libérame.
¡Oh! Dulce Carolina...
Mi ángel;
hemos visto nuestra porción de lluvia,
pero también hemos visto rosas floreciendo al mismo tiempo.
Jamás temeré al mañana,
aunque este no traiga nada, excepto frío y dolor...


P.D: Puff... tanta lluvia me llama hacia la melancolía...
Aún así, buen día a tod@s. 

4 comentarios:

  1. lindo lo que dices, y la lluvia trae reflexion tambien! besitos

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  2. Una melancolía contagiosa por como nos la cuentas, por como hilvanas las palabras. Saltos y brincos y que llueva

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  3. Es hermoso escuchar la lluvia, ese sonido tan pausado y bonito, y que mejor si eso te inspira a sacar en palabras lo mejor de vos...Saludos!

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