Aceptando mi destino...

15 mayo 2013


Ayer me topé con una entrada genial escrita en el blog "Escribir a pesar de todo"(fantástico blog), en la que se nos hacía una pregunta de lo más incisiva a todos aquellos que vivimos por y para la creación de historias: "¿Qué pasaría si no consiguieras ser escritor?". En un principio pensé en dejar mi opinión en forma de comentario, aunque luego me dije: "No. Mejor escribo una entrada en el blog sobre el tema".
Así que... allá voy.
Es complicado darle la espalda al destino si este te persigue con insistencia. ¿Por qué digo esto? Veréis: Tenía yo unos once años cuando escribí mi primer relato. Por aquel entonces cursaba sexto curso del antiguo E.G.B y ya mi imaginación surcaba mares, mundos y emociones dispares. La historia era simple. Las peripecias de dos compañeros de curso superior que se enamoraban perdidamente, con beso apasionado y desengaño incluidos. Recuerdo mostrarle a mi madre la historia, escrita con sumo cuidado a máquina, y recuerdo también la cara que puso cuando terminó de leerla. No me dijo nada. Solo emitió un sonido: "mmmmm". Aún sigo sin saber qué demonios quiso decir con él... Me viene a la memoria otra escena en la que con trece años, estando en casa de mis primos, hablaba yo con uno de ellos sobre el futuro: "Yo seré abogado, y tú también. Abriremos un despacho juntos y ayudaremos a salvar este mundo", decía él. "No —decía yo—. Yo seré escritora y crearé historias para que las personas al leerlas puedan ser felices". Él empezó Derecho y al año lo dejó para matricularse en Geografía e Historia. Ahora está como cooperante en El Salvador ayudando en proyectos humanitarios. Yo estudié Trabajo Social, carrera que me encantó, pero que con el transcurrir de los años acabó por desilusionarme. Demasiada burocracia, demasiada privatización, demasiados intereses ocultos. Resulta difícil «ayudar» cuando el estado de bienestar está tan politizado y sus ideas se basan más en el mero trámite que en las personas. Pero en fin, este es otro tema, y además me estoy dispersando. El caso es que hace unos cinco o seis años, haciendo yo limpieza de carpetas y papeles, encontré un par de apuntes y cuadernos de mi época de instituto. No pude reprimir la risa cuando al ojearlos me di cuenta de que la mayoría estaban inacabados. Todos comenzaban con la fecha, la asignatura y el título del tema. Luego seguían con apuntes, algunos de ciencias, otros de matemáticas o historia y todos abandonados a la mitad para seguidamente encontrar un poema, un microrelato, un pensamiento acompañado de un dibujo. En ese momento me di cuenta; fue mi «escribir a pesar de todo» particular. Y comencé el borrador de La promesa. En un principio, mi sueño era ser escritora, pero tiempo después me pregunté: ¿Qué significa exactamente querer ser escritora? ¿Qué es más importante, el escritor o lo escrito? ¿A qué deseo dar mayor importancia, a la mano que escribe o a las palabras grabadas con tinta en el papel? ¿Si mis libros se convirtieran en Superventas, de qué estaría más orgullosa, de mí o de la historia creada? Preguntas estas que decidí responder con una última pregunta: ¿Si un duendecillo te concediera el deseo de que tus novelas se leyeran en todos los países del mundo a cambio de que tú quedaras en el anonimato, llevando una vida sencilla y austera, qué responderías? Y sin dudarlo dije: «Sí. Acepto». Pero, y si una vez resuelto el tema del ego, resulta que tus novelas no se leen, no despegan, no llegan, entonces, ¿qué harías? Y he aquí mi lema: «Escribir, escribir, escribir… hasta morir».  Porque si el destino de tu vocación te persigue, no puedes hacer más que aceptarlo, aunque ello suponga en ocasiones la desesperación. Además, las personas pasan, pero la palabra escrita siempre permanece.

P.d: Y ahora os dejo con una canción del nuevo disco de Nena Daconte que me encanta.
Fuerte abrazo a tod@s!


6 comentarios:

  1. Bueno tu eres escritora, ya has escrito un libro y lo tienes en la mano, eso es para sentirse orgullosa, no importa si lo leen mucho o pocos, a mi me gusta escribir y lo hago, pero yo solo soy escribidora. Saltibrincos

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    1. Uff!! No sé, Ester ¿Cuántos libros tiene que escribir alguien para considerarse escritor? Yo por ahora solo he publicado uno, así que... como digo en mi presentación, por ahora solo soy una incipiente creadora de historias con final feliz...
      Abrazo fuerte! :)

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  2. Pues yo hice trabajo social y a pesar de las desilusiones echo tanto de menos trabajar en ello...
    en fin, sería una maravilla ser escritora, pero yo he aprendido que no valgo para ello. me queda muy grande. yo doy para chorraditas en el blog y poco más. y con eso ya me siento orgullosa y todo.
    Un beso!!

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    1. La verdad es que yo también echo de menos trabajar como Trabajadora Social, pero está visto que en este país esa figura es casi invisible y muy poco valorada.
      En cuano a lo de escribir, yo te animo a hacerlo, creo que tienes aptitudes para ello, escribes muy bien y con mucha frescura. Yo me leería un libro escrito por ti ;)
      Beso grande Naar!

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  3. Adelante con tu sueño y que tu promesa sea tu destino.

    Un saludo.

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    1. Gracias Cracy!! ;) Veremos hacia dónde me lleva La promesa...
      Abrazo!!

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