Qué bueno...

12 septiembre 2013

Hay una luz cálida al otro lado de la ventana que advierte del inminente otoño.
El sonido hueco del día se ocultó con los silencios
que, extintos, planean ahora desvanecerse entre el gentío.
Y el gentío se arremolina en las calles al paso de sus hojas
caídas y ocres, dibujan figuras bajo los pies.
Y es entonces cuando el crujir se escucha y las bocas enmudecen.
Qué bueno saberse a merced del tiempo
aún conociendo su infinito recorrido más allá de los confines de lo ignorado.

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