De lo que nace y luego cae

16 noviembre 2013

En primavera todo renace. Y en otoño todo muere. Lo que una vez fue flor, con el paso de la estación se marchita y muere; lo que una vez fue hoja, con el final del verano, se oscurece y cae. Es el ciclo imperturbable de la vida. Lo que nació y creció en nuestro interior, ahora no es más que una idea caduca. Pero aún desvanecida, ese germinar dejó una impronta en nuestro pensamiento. Como una simiente limpia y cristalina. Nada se pierde por completo, simplemente se transforma en un instante mejor. Es el sol de la época estival el responsable de este cambio. Aunque a veces no lo parezca, él seca y recorta aquello que no sirve, dejando solo lo mejor para que pueda ser utilizado.


La hoja verde se secó y cayó.
Luego surgió otra con una mayor perfección...

2 comentarios:

  1. Algunos amores florecen en otoño, tras los cristales del bar tomando un chocolate y una planta que tengo que solo florece en invierno y es que el otoño me gusta mucho. Un abrazo

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  2. A mi también me gusta mucho el otoño, pero parece que este año hemos pasado directamente al invierno ;). Abrazo fuerte, Ester.

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