¿Escritores o actores con el don de la ubicuidad?

29 noviembre 2013

Escribir es algo más que teclear palabras sobre una pantalla en blanco y formar frases más o menos ingeniosas y estructuradas. Escribir es ser uno mismo dividido en otros muchos. Es ser un alguien sumiso o rebelde, entregado o desapegado; es gritar o susurrar para uno mismo; es decir, responder, contestar, afirmar, negar, preguntar... Es ser un alma oscura o un espíritu brillante y lleno de amor. Escribir y querer ser escritor es mimetizarse con cada protagonista de su obra hasta llegar a ser uno solo; y saltar de uno a otro, de la risa al llanto, de la avaricia a la caridad; de la bondad a la maldad; de la locura a la sensatez. Y hacerlo todo en décimas de segundo. Escribir y querer ser escritor es conocer los entresijos del ser humano, de sus debilidades, de su fortaleza. De sus limitaciones y su coraje. Escudriñar tanto sus zonas blandas como las duras. Escribir y querer ser escritor es vivir la vida de otros y vomitarla en palabras tamizadas antes por las entrañas y por el corazón. Escribir y querer ser escritor es ser un actor de método, que se sienta cada día  frente al teclado dispuesto a revestirse con la piel de sus personajes, para dejarse llevar por ellos a través del maravilloso mundo de la improvisación.


"Érase una vez...

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