Candy Crush contra la procrastinación y otras cosas varias...

08 enero 2014

Hace un tiempo leí una serie de consejos para luchar contra la PROCRASTINACIÓN, y el que más llamó mi atención era uno en el que se proponía la obtención de algún incentivo o refuerzo positivo como ayuda a la hora de realizar la tarea infinitamente postergada. De hecho, un autor comentaba que para terminar con dicho problema había decidido colocar una caja de sus galletas favoritas al lado del ordenador donde normalmente escribía sus novelas, de este modo cada vez que terminaba un capítulo se "premiaba" con un delicioso bocado. Pero única y exclusivamente cuando lo había acabado y no en otro momento. Reconozco que yo tengo un problema bastante grave con esto de posponer mis escritos. Me paso el día entero creando diálogos y escenas en mi mente pero a la hora de escribirlas me cuesta un triunfo; siempre tengo otras tareas más inmediatas, véase: escribir una entrada en el blog, twuittear, rettwuitear, mirar el facebook, leer, ver un capítulo de mi serie favorita, la última película de turno, escuchar música, fumarme un pitillo; y aunque siempre tengo el run-run de mi novela dando vueltas en mi cabeza, puede pasar un día entero sin que me ponga a ello. Pero afortunadamente ya he encontrado una solución (absurda, lo reconozco, pero una solución al fin y al cabo). Y es que hace un par de semanas descubrí el juego Candy Crush gracias a la invitación de una amiga por Facebook. Así que yo, ni corta ni perezosa, me dispuse a jugar. Y cuál fue mi sorpresa al descubrir que dicho juego es peor que cualquiera de las drogas más duras. Una sola partida y ya estás enganchada, igual que si te hubieses metido un chute de... cualquiera sabe. Así pues, después de valorar la situación he decidido utilizar el Cundy Crush como mi particular caja de galletas. Es decir, no jugaré ni una sola partida hasta que no haya escrito al menos una página de mi novela, y eso tendrá que ser todos los días (creo que ya estoy temblando).
Y ahora pienso... Antes no me costaba tanto ponerme a escribir. Claro que cuando digo "antes" me refiero a antes de ponerme a escribir "en serio". ¿Será que la responsabilidad de querer hacer las cosas bien nos paraliza? Es obvio que no es lo mismo escribir para una misma sin tener a veces en cuenta la calidad de lo escrito. Querer crear historias con un mínimo de calidad requiere de una gran concentración y seriedad. Poner los cinco sentidos (en nuestro caso seis) al servicio de la creación. ¿Es posible que algo en nuestro interior huya de tal esfuerzo? ¿Que solo busquemos la inmediatez como medio de satisfacer nuestras necesidades? En fin, son solo preguntas... El caso es que una vez que me pongo delante del ordenador podría pasarme horas dando forma a la novela (a veces me he olvidado incluso de comer). No sé, es extraño. Es probable que la maldición de la procrastinación se encuentre en la dificultad de conexión con nuestro mundo imaginario. Ojalá tuviéramos un interruptor en la cabeza, que con solo accionarlo nos dispusiera de inmediato a la acción de crear. Sí, ojalá. Por el momento yo tengo que conformarme haciéndole chantaje a mi predisposición con un juego de caramelos. Todo sea por el amor a las historias y a los libros...

2 comentarios:

  1. Es verdad lo que dices, que la responsabilidad hiperinflada, o las ganas de hacerlo bien, de no fallar, nos impiden ponernos manos a la obra. En mi caso (y aunque también escribo me refiero sobre todo a dibujar) lo que funcionó fue dedicarle tiempo sin ponerme presión, sin prisa, practicar y practicar y practicar, no pretender que cada trazo transmitiera no sé cuantas cosas, o darle el acabado perfecto... no sé, es algo muy parecido a jugar... hay que tomarse en serio el hecho en sí de disfrutar :)

    Llego a tu blog siguiendo el hilo de un comentario tuyo en el muro de facebook de Isabel Martínez Barquero, iba ya a apagar el ordenador y me veo aquí comentando... ay, es verdad, hay en la vida adicciones... :)

    Gracias por accionarme las neuronas, me ha gustado leerte.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Finalmente, he decidido poner en práctica tus consejos. Dedicarle tiempo a mis escritos, sin ponerme presión, disfrutando cada palabra, sin querer llegar a la perfección.
      Gracias Ximo. :)
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar