Afrontando las escenas dramáticas...

03 marzo 2014

Ayer estuve todo el día postergando el momento de la escritura. Ya sabéis, haciendo de todo menos lo que tenía que hacer. La razón era bien sencilla, mi protagonista debía enfrentarse a una escena dramática, de esas que te dejan con el corazón estrujado. Y claro, ya sabemos que el escritor debe ser como un actor de método, inmiscuirse en los sentimientos de su personaje a la vez que toma distancia de los acontecimientos. Y eso es complicado. Es como sentir y no sentir. Como observar y meterse en las entrañas de otro mientras contemplas el panorama desde un mundo distinto, uno paralelo; recubierto de un escudo invisible y protector. Entonces pueden ocurrir dos cosas poco satisfactorias, que tu ánimo te lleve a introducirte demasiado en las emociones del personaje, acortando peligrosamente la distancia de seguridad o que directamente no sientas nada; que tu humor festivo impida sentir otra emoción que no sea la felicidad. Para lo primero yo recurro una y otra vez al autocontrol; para lo segundo no encuentro mejor ayuda que escuchar el sonido melancólico de alguna desgarradora canción, y no falla. Es como si la neurona de la tristeza se activara de inmediato. Pero claro ¿quién quiere dejar de estar feliz? Menos mal que la escena me llevó solo un par de horas y que al finalizar, mi cerebro volvió a desactivar la dichosa neurona. Quien dijo que escribir era un placer, no sabía lo que decía... al menos para mí. Puede que deba cambiarme a la novela cómica... Pero no puedo evitar sentirme atraída por el drama, por las historias intimistas. En fin, es lo que hay.

P.D: Mi tercera novela: "El punto medio del corazón", va viento en popa y a toda vela... ya queda menos :)
Y he aquí un ejemplo de canción que invita a la melancolía... recomiendo desconectar "la neurona" una vez escuchada.

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