Cosas que carecen de importancia...

16 septiembre 2014

Solemos prestar demasiada atención a los detalles, a los sucesos insignificantes que rodean nuestro día a día. A veces nos centramos demasiado en el futuro, en la incertidumbre del "qué será" y nos olvidamos del paso inmediato. Colmamos nuestra mente de pensamientos superfluos dándoles una importancia que en verdad (por que esa es la única verdad) no tienen. Nos agazapamos en el temor egoísta. "Y si... Y si...", estas son las dos palabras que condicionan continuamente nuestra vida. Hubo un tiempo en el que observaba con meticulosa atención hechos triviales. Cada día despertaba con el único objeto de escribir mínimo 1000 palabras de mi siguiente novela con el ánimo pesaroso, como si fuera perseguida por una manada de lobos que al oído fueran descontando el tiempo, igual que el tic-tac de un reloj. Luego, trataba de encontrar la felicidad escondida bajo alguna página o verso. A cada momento escudriñaba el insondable mundo de Amazon; sus algoritmos (jodidos algoritmos) sin obtener claridad alguna. Me revolvía los sesos intentando llegar a más gente en Facebook; potenciales lectores de mis novelas. Para nada, Facebook es, en su mayoría, escaparate de otros escritores. Algunos con poco ego, los mejores; otros con un orgullo tan desmedido que a veces creo que llegará a desbordarse por todos sus orificios. Me imagino un líquido negro y viscoso saliendo de sus orejas, de su boca, de su... Pensaba: "Quizá deba escribir alguna entrada sobre el arte de escribir", luego lo meditaba con mayor intensidad y acababa diciendo: "¿Yo? ¿Quién soy yo para hablar sobre el maravilloso arte de escribir?". ¿Falsa humildad?, no; es que creo que o es Kafka o Virginia Woolf o Tolstoi... o no es nadie. No importa que a veces me ponga a gritar como una loca mientras hago todo lo imposible por leer la última novela de turno y a medio camino me detenga con los ojos ensangrentados y exclame al techo: "¡Pero no, por Dios! ¡Cómo puedes describir un personaje de esta forma! (Consejo irremediable: Jamás, jamás, jamás describas a alguien diciendo: "No era ni alto ni bajo, ni gordo ni flaco, ni guapo ni feo, era un tipo del montón". Ninguna persona es del montón, todos tenemos ciertas características que nos hacen únicos. Para decir eso, no digas nada). Pero no importa, hace tiempo que eso ya no importa. Los tiempos más allá del ahora, los rifirrafes con otros compañeros de viajes, las obsesiones por obtener más seguidores en Twitter, en Facebook, en Blogger... todo ello ya no importa. Por que todo ello pertenece a un espacio de tiempo que aún no existe; a un lugar en mi mente que he borrado. Sigo escribiendo, pero lo hago poco a poco, como un caracol que va andando su camino sin importar lo pedregoso del mismo; y lo hago sin angustias, sin fechas límites. Lo único que tengo es el momento. Un momento que requiere de mi atención en otros lares. Hace tiempo que tengo mi atención puesta en otros huecos de mi piel. La obsesión no es buena. La pasión no debe convertirse jamás en obligación. Es una pérdida de energía. Hay tantas cosas en la vida que carecen de importancia, que cuando nos damos cuenta solo podemos reír por nuestra estupidez.

PD: Y todo esto para decir que esta semana no habrá capítulo nuevo de NUNCA DEJES DE MIRARME por otros motivos que requieren mi atención. Pero no os preocupéis, sigo escribiendo, aunque sea diez líneas al día; e iré subiendo los capítulos a Wattpad, pero quizá no con la misma asiduidad. Eso sí, será acabada y publicada en "abierto" para todos aquellos que quieran leerla. Ya me despido hasta la próxima y lo hago con lo último de Pink... Un fuerte abrazo a tod@s :)


1 comentario:

  1. Qué bien te entiendo (en todo). Pero no te desanimes. Todo llega, se marcha y vuelve a venir (para todos).
    Un abrazo.

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