Adiós Facebook, bienvenido Google+

30 noviembre 2014

Hace ya unos diez años que vengo usando el "caralibro"; no, ya sé que no son muchos si me comparo con otros usuarios. Recuerdo que por aquel entonces me abrí una cuenta sin demasiadas expectativas; lo hice en verdad forzada por el entorno social; todos mis amigos, familiares y conocidos mostraban en él sus fotos, pensamientos y quehaceres diarios, y yo deseaba saber, saber, saber... Me corroía por dentro el "ansia viva". "No creo que lo use mucho", le dije por aquel entonces a una amiga, y me equivoqué. Desde el minuto uno comencé a compartir en mi muro toda una suerte de fotos, vídeos, frases, pensamientos y chorradas varias. Interactuaba con todos mis seguidores, dejando comentarios, marcando un "me gusta"... Pero ahora todo eso se acabó. Me he cansado, aburrido; el "ansia viva" ya no me corroe, ha muerto. Es "ansia mustia", así es. Observo detenidamente su imagen en la pantalla del ordenador; muevo el cursor de arriba abajo como dejándome llevar por la inercia y ya nada reclama mi atención. Quizá unos pocos pensamientos, los de aquellos que más han llegado a mi corazón en estos últimos años. Pero todo parece estático. Facebook no se mueve, está inerte, igual que mi ansia. Así que con tristeza decido apartarlo de mí y recorrer otros mundos donde las respiraciones pueden oírse, y recorren el espacio a gran velocidad. Me paseo pizpireta por Twitter, me deslizo a través de la serendipia, de los hallazgos causales, del aquí y el ahora. Y todo fluye. Luego doy un salto hasta Google+ (afortunado y reciente descubrimiento). Me guío por el instinto, escudriño algunos grupos literarios de mi interés donde la mayoría de sus miembros se muestran activos, leyendo, compartiendo. Recorro mis "círculos" y una sensación nueva viene a mí. "Aquí hay pálpito", me digo. Solo hace un par de años que decidí unirme a Google+ y ya tengo 293 seguidores y más de 648 mil visitas; pero eso es lo de menos, lo que menos importa. Lo realmente significativo es que aquello que se comparte llega, no se filtra por la compañía; tampoco llenan tu espacio de mensajes o publicidad que poco o nada te interesa y no hay muro que puedan avasallar impunemente en caso de no haber tomado medidas anticipadas. En resumen, tiene lo mejor de Twitter y Facebook, también a un solo "clik" y me gusta. Vaya si me gusta; y espero, en un futuro, me llegue a gustar más.

Un fuerte abrazo a tod@s y... hasta la próxima :)

4 comentarios:

  1. Yo también estoy algo cansada de Facebook, me aburre, y con Twitter, la verdad, no acabo de conectar. Estoy contigo... Bienvenido Google+!!
    Saludos,

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    1. A mí al principio Twitter tampoco me llegaba, pero con el tiempo he empezado a cogerle el truco y ahora me encanta, igual que el Google+ :)
      Saludos, Carmen.

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  2. En lo que respecta a redes sociales, procuro mantener una distancia con ellas. Entiendo que son una herramienta para usar en nuestro beneficio, para dar a conocer nuestra obra o conectar con personas con los mismos intereses, pero opino que la cautela es la medida. Lo que cuenta es cómo te sientas tú; y si consideras que Facebook no te aporta nada, es muy razonable que lo abandones. Yo ahora paso por una temporada que entro menos en su territorio y camino discretamente. Me parece un escaparate de vanidades y no quiero caer en ese juego. Yo te seguiré por aquí, por estos lares. Recoge este último abrazo de noviembre, es para ti.

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    1. No creo que abandone definitivamente Facebook precisamente por personas como tú, Anaís :) seguiré entrando para leer vuestros pensamientos en el muro. Es lo único que me llama la atención de esta red social. Además, las personas que realmente me interesan las tengo localizadas a través de su blog o de su perfil de Twitter. ;)
      Recojo tu abrazo ahora ya de Diciembre y te mando uno muy fuerte para ti.

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