Las novelas no son películas. Cómo realizar una buena descripción en prosa.

04 noviembre 2014

Leyendo el artículo que escribe Roz Morris en su blog me doy cuenta de cuánta razón tiene. ¿Cuántas veces, al escribir nuestras novelas, imaginamos cada escena como si fuera una película? Yo reconozco que muchas. Me monto en mi cabeza un verdadero películón y luego trato de plasmarlo en el papel de manera que el lector pueda sentir y "ver" lo mismo que sienten y ven mis personajes. Y no es fácil. ¿Por qué? Roz Morris da algunas claves.

  • Describiendo objetos
"El escritor que se siente más identificado con las películas, es probable que describa los objetos tipo: "los muebles eran de los 70´" o "el coche estaba abollado". Una buena descripción en prosa hablaría de "una silla en forma de huevo gigante" o de "un Toyota con una puerta dispar y el guardabarros desnivelado".
Es decir, el buen escritor debe adentrarse en el entorno, ir más allá de la superficie y huir de lo general para fijarse en el detalle.
  • Describiendo personas
He aquí el meollo del asunto... Roz Morris lo dice claro: "En prosa, el trabajo del escritor es mostrar al lector -- y no solo los rasgos físicos básicos en plan: edad, ojos azules y forma de vestir elegante".
Como lectora son algunas (muchas) las ocasiones en las que me he encontrado con descripciones de este tipo, completamente planas, y me han dado ganas de tirarme de los pelos. Aunque, como creadora de historias, también sé que no es nada fácil. Es complicado abstraerse de lo general para dar importancia a lo particular. Pero cuando estamos hablando de personas no debemos pasar por alto lo relevante de una buena descripción. Escapar de expresiones tales como: "era muy guapo", sin más (yo siempre digo que los "muy guapos" de los demás los suelo dejar en cuarentena) o de la tantas veces leída: "no era ni alto ni bajo, ni feo ni guapo, ni gordo ni flaco, era un tipo normal". (WTF?!) Debemos describir a las personas de forma que obtengan volumen, que se conviertan en únicos y particulares, con profundidad y vida.
  • Describiendo lugares
"Un escritor que no se alimenta constantemente de la lectura -dice Roz Morris- tiende a describir una calle como "peligrosa" o "en penumbra" o "elegante". Utilizan nombres de lugares para comparar el ambiente; pero este tipo de descripciones en verdad no son más que etiquetas".
Así que de nuevo, la solución está en ir más allá y escarbar en el entorno, en el lugar que queremos describir ¿A qué huele el lugar? ¿Qué sensación nos da y por qué? ¿Qué hay en el lugar que nos haga sentir de esa forma (o al personaje)? ¿Hay algún sonido que nos ponga en ambiente? estas son algunas preguntas que se me vienen a la cabeza para adentrarnos de forma sencilla en el espacio y ofrecer así una mejor descripción.
  • ¿Qué hay en tu cabeza? Ponlo en la hoja.
Pues no, no es tan fácil. Dice Roz Morris: "Asegúrate de ponerlo (lo que hay en tu mente) en la imaginación del lector".
El problema es que muchas veces, al escribir una escena, pasamos por alto que el lector no está en nuestra mente, y quizá, detalles que son importantes para el desarrollo de la trama los obviamos porque creemos que están lo suficientemente claros; y quizá lo estén, pero en nuestra cabeza, no en la del lector. 

En fin, adentrase en el maravilloso mundo de crear novelas no es así poca cosa, si se quiere hacer bien, claro está. Para ello, es necesario ser un escritor mosca (con miles de receptores en los ojos) para estar atento al detalle, empático para poder describir emociones de manera fidedigna y cultivado en prosa, pues por muchas películas que se vean nada como un buen libro podrá enseñar la manera de crear una magnifica historia. 

Y hasta aquí un nuevo "post". 
Un abrazo a tod@s y hasta pronto. :)

2 comentarios:

  1. Cuanto tiempo que no me acercaba a verte, no se porque no se actualiza tu blog, tengo ese fallo con otros . Pero bueno vendré de vez en cuando para saludarte. Un abrazo escritora

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    1. A mí también me ocurre a veces que los blogs que sigo no se actualizan, no sé por qué... Me alegra que te pases por aquí, Ester. Un fuerte abrazo :)

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