Siempre se me olvida que algún día moriré...

25 noviembre 2014

Pues sí. No es cuestión de ser macabra, pero...

Ocurrió ayer. Me dije: ¿Y si viviera cada día como si fuera el último? ¿Qué haría? ¿Qué diría? Creo que en este pensamiento se encuentra la clave de la felicidad. Supongo, y solo supongo que sería más libre. Que los miedos desaparecerían, y que cada segundo de existencia sería visto como algo extraordinario. Me dejaría de posibles; "Y si...", "puede", desaparecerían de mi vocabulario. Haría a cada momento lo que realmente quise hacer y no pude, por dudas, por temores. Si viviera como si el mañana nunca fuera a llegar, nada tendría importancia. El caos desaparecería. La necesidad de control. Las complicaciones por un futuro incierto. Viviría sin más, haciendo y deshaciendo a mi antojo. Y seguramente, cada día sería más rico y fructífero, porque cada momento estaría lleno de sentido.

Esto es lo que dio de sí la media noche, un cigarro y la canción de Minolta de Pájaro Sunrise, el pensamiento continuó y aún sigue retumbando en mi cabeza. Tengo que dejar de perder el tiempo en frases y actos sin sentido.

Hasta la próxima :)


2 comentarios:

  1. A veces, dedicamos demasiado tiempo a pensamientos que no conducen a ningún sitio. Y sí, deberíamos dejar llevarnos más... dejar que las cosas fluyan, pues así todo en la vida rueda mejor...
    Un abrazo desde mi mar,

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    1. Eso es, Ángeles; dejarnos llevar sin preocuparnos demasiado. :)
      Un fuerte abrazo desde Madrid.

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