Espejismos de la mala hierba

24 abril 2015




Hay un agua clara donde se refleja el cielo a media tarde.
Llena la base de la fuente, esa que está en el centro del jardín,
rodeada por malas hierbas, algunas más bonitas que las propias rosas
que recorren con gracia las columnas que enmarcan el porche.
Yo miro con mejores ojos las florecillas amarillas que surgen
y se elevan con cierto esfuerzo de las malas hierbas.
Las observo con tristeza. El impulso inútil por alcanzar el cielo;
la fragilidad con la que entrelazan sus extremidades,
como ayudándose en el ímpetu final.
Solo algunas se alzan triunfantes sobre la base de piedra enmohecida,
y en un acto de honor hacen su particular reverencia al gran azul,
sin saber que en cuestión de segundos,
el espejismo se diluirá bajo la caricia de mis dedos,
y el cielo no será más que un fondo irreverente.
Un vacío ausente de luz.

Carol Munt


4 comentarios:

  1. Muy bonito tu elogio a las cosas pequeñas, todos somos a veces así, casi insignificantes a la vista de los demás. Un abrazo

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    1. Gracias, Ester. Me alegra que te haya gustado. ☺
      Un fuerte abrazo.

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  2. Quizá tus dedos son para ellas, en definitiva, el cielo más cercano.¿Te dije que me leí La Promesa y me enamoré aún más de tu forma de escribir?. No eres escribidora, Carol, tú eres una escritora de pies a cabeza. He vuelto para releer tu poema, me hacía falta hoy.

    Besitos

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    1. Hola Ló!! Qué alegría verte por aquí ☺ Y más aún saber que leíste "La promesa" y te gustó. Quizá tengas razón, ¿escribidora? mmmm lo cambiaré. De todas formas no estaba muy convencida de usar esa palabra. Espero en unos meses tener acabada mi próxima novela. Ya informaré a través del Blog...
      Beso graande ♥

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