A PROPÓSITO DE MI ÚLTIMA NOVELA: "EL PUNTO MEDIO DEL CORAZÓN"

02 julio 2015



Hace aproximadamente un año leí un poema de Khalil Gibran. Algunos de sus versos decían así:

El hombre y yo somos amantes.
Él me desea y yo suspiro por él,
pero ¡ay!, entre nosotros ha surgido la
llegada portadora de la desdicha.
Ella es cruel y exigente,
poseedora de vacua seducción.
Su nombre es Materia.
Nos sigue dondequiera que vayamos
y nos observa como un centinela, trayendo
desasosiego a mi amante.

Busco a mi amado en los bosques,
bajo los árboles, junto a los lagos.
No puedo hallarlo, pues la Materia
lo ha impulsado hacia la clamorosa
ciudad y lo ha sentado en el trono
de las trepidantes, metálicas riquezas.

Lo llamo con la voz del 
conocimiento y la canción de la sabiduría.
No me escucha, pues la Materia
lo ha seducido con el calabozo
del egoísmo, donde mora la avaricia.

(...)

Lo llamo al alba, cuando la naturaleza sonríe,
pero él no oye, pues el exceso ha
desbordado sus embriagados ojos de enfermizo sueño.

(...)

Busca el engaño como término medio; yo solo busco
el punto medio de su corazón.

Al terminar de leerlo tuve la primera imagen de la novela. Una idea difusa de su contenido que poco a poco fue tomando cuerpo. En solo una tarde había creado en mi mente un básico boceto. Una escueta frase con la temática. El título. Luego llegaron los personajes, sus características y rasgos. 
"El punto medio del corazón" surgió así en un instante, como si siempre hubiera estado ahí, quizá en una dimensión paralela, flotando en el vacío, esperando paciente a que lo apresara con mi vista. Una historia que de tan cotidiana podría parecer imposible. Una niña abandonada por su madre y criada por una abuela tosca y gris. Con sus miedos y añoranzas, y la sombra de la soledad siguiendo sus pasos igual que un fantasma. Su nombre es Emma y desde la mayoría de edad ha vivido con la única compañía de sí misma en la gran ciudad de Madrid. Una existencia monótona que se ve alterada cuando se queda embarazada tras una relación esporádica y da a luz a Luca, un bebé afectado por una grave enfermedad cardíaca. Es a partir de entonces que las antiguas sombras regresan a Emma, el temor y la incertidumbre; la impotencia por ver sufrir al ser que más ama. Un drama que se tornará más angustioso cuando Emma se vea sin trabajo y sin un techo donde vivir. Aparecerá en ese preciso instante la figura de Sabal como el único recurso al que aferrarse, y que con total naturalidad propondrá a Emma, con el objeto de conseguir la nacionalidad española, un matrimonio de conveniencia a cambio de una alta suma de dinero...

Publiqué ayer la novela en Amazon en formato Ebook y la inscribí en el II Concurso Amazon/El Mundo con la única expectativa de dejarla volar. A partir de aquí solo el lector tiene la palabra.

Termino esta breve presentación con la única canción que aparece en la novela y que por ello es ya su banda sonora: "Keeley" de Emily Jane White.

Un fuerte abrazo a todos
Carol Munt.


4 comentarios:

  1. ¡Que tengas mucha suerte con la novela, querida Carol! Ojalá ganes el concurso. Me ha gustado el primer capítulo. Este Luca será un niño fuerte...
    Un abrazo inmenso y feliz verano.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Puf, lo tengo difícil, hay muy buenos escritores con buenas novelas. Todo se andará :)
      Beso graande y feliz verano para ti también. A ver si nos da una tregua el calor ;)
      Por cierto, he vuelto a Facebook, allí os tengo a todos localizados ;) Ya sabes que los piscis a veces somos muy cambiantes. jeje

      Eliminar
    2. Genial, me gusta tenerte por allí. Te he pedido amistad está mañana. Facebook es un ejercicio de libertad, así que entiendo perfectamente que una persona cancele o reactive su cuenta tantas veces vea necesario. Yo también he actuado así en ocasiones, como una necesidad de minimizar mi vida. Un beso, preciosa, estamos en contacto por estos lares.

      Eliminar
  2. Por cierto, es maravilloso el poema de Khalil Gibran; no conocía ese texto. Qué triste que siempre la Materia se entromete entre el Amor y los hombres (o entre Dios y los hombres). Muy acertado, pues, el título de tu novela.

    Lo reitero: que tengas la mejor de las suertes.

    ResponderEliminar