PRIMER CAPÍTULO de "Y Lao Tse bajó de los cielos"

19 agosto 2015

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UN VACÍO COLMADO DE INFINITAS POSIBILIDADES



El cielo caía a fuego enmarcado por bloques de hormigón ennegrecidos al contraste. Oscuras figuras geométricas sobre haces horizontales de luz crepuscular iban perdiendo lentamente su fisonomía, engullida por las sombras de un sol en segundos inexistente. Una gota de resplandor hundiéndose en el firmamento, rindiéndose a los pies de la bóveda nocturna aún embellecida por ráfagas purpúreas, atravesada en su plenitud por bandadas de pájaros piando en la penumbra a la hora del gourmet. Vuelos, pájaros y fuegos desvaneciéndose entre la negrura, que despertaba así de su letargo iluminada por motas lejanas de rojos, verdes y amarillos. Se hizo el silencio, y lo artificial se apoderó de la ciudad; avenidas vestidas con serpenteantes destellos; carteles vibrando en neones relucientes; farolas cayendo de forma abominable sobre el asfalto. Todo al ras del suelo, oteado desde la lejanía; y por encima de ello, lo efímero; lo bello; las estrellas; la Vía Láctea. La verdad.

—Ayer estuve pensando en Víctor —dijo Claudia rompiendo la sonora quietud; repasando con inquietos dedos el dobladillo ya deshilachado de su nuevo vestido—. ¿Te acuerdas de él? Yo a veces lo hago. Me da por pensar en cómo hubiera sido su vida si esa maldita enfermedad no se la hubiera arruinado. Ahí empezó todo. ¿Te acuerdas, Bruce? En su entierro. Aquel día hacía un sol radiante. El cielo estaba completamente despejado y los pájaros sobrevolaban nuestras cabezas como si nada fuera con ellos. Qué ironía… tanta belleza para un día tan triste. Y ahí estábamos, con las miradas bajas; llorando. Yo no suelo llorar en los entierros. Pero aquel día no sé qué me pasó. No podía dejar de mirar el hueco escavado de la tumba. Ese fondo húmedo me daba escalofríos. Me pregunto qué sentiría. ¿Tú qué crees? Ya sabes… ser consciente de que vas a morir, cuando aún tienes toda la vida por delante. ¿Sabes que tenía intención de casarse? Tuvo que ser horrible para ella. Al fin y al cabo, él ya no está. ¿Crees que sufrió? Dicen que los últimos días no te enteras de nada, por la morfina. Eso dicen. Pero yo no sé qué pensar…
—No sufrió —dijo él casi en susurros.
—Eso espero… —contestó Claudia. Luego cambió el tono grave por uno más jovial—. ¿Sabes? También pienso en ti. Cuando te vi aquel día junto a la lápida casi me da un ataque de risa. Entre tanto gentío cubierto de oscuridad apareciste tú con vaqueros y una camiseta blanca con un gran murciélago negro dibujado a la altura del pecho. Dios mío; todos te miraban espantados. Luego te observé un buen rato. Estabas tan… sereno. Yo en cambio, debía tener una cara horrible. Siempre me pongo muy fea cuando lloro.
—No, eso no es cierto.
—Claro que sí —respondió ella desviando la mirada hacia un punto lejano—. Lo que ocurre es que tú me miras diferente. Me miras bien —y sus ojos se encontraron con los de él—. Nunca te molestó que te llamara Bruce, ¿verdad? Ya sabes, por lo de la camiseta. Me salió sin pensar. Bruce es un nombre bonito. Sin embargo Claudia… ¿A quién se le ocurre ponerle a alguien el nombre de una clase de ciruela?
—La ciruela claudia es la más dulce de todas.
—Sí, pero no deja de ser una ciruela.
—Tú no eres una ciruela.
—Ya sé que no soy una ciruela —contestó con desánimo—. Y ni siquiera tiene un significado bonito. ¿Sabes cuál es?
—Sí. Viene del latín, y significa coja.
—¡Coja! Además de ciruela, soy coja. Soy una ciruela coja…
Él soltó una ligera risa.
—¿De qué te ríes? Sí. Ya sé que estoy desvariando.
—Claudia, no eres ni ciruela ni coja.
—Ya. Pero tú no sabes las burlas que tuve que soportar cuando era pequeña.
—Claro que lo sé. Me lo contaste. Y no importa, porque eso ya pasó.
—Sí, ya pasó… Pero a veces no puedo evitar mirar hacia atrás, y cuando lo hago me doy cuenta de que tengo tanto que aprender —y prosiguió tras perderse brevemente en sus pensamientos—. Hay algo que nunca te he contado. Cuando comenzaron a bajar el ataúd con el cuerpo de Víctor en su interior para depositarlo en el fondo de aquella fosa, me sentí culpable.
—¿Por qué motivo?
—No sé. Todos sus amigos estaban allí. Para darle el último adiós; y aunque una parte de mí estaba triste, otra se sentía feliz por estar de nuevo con ellos. Un par de días antes había sentido esa necesidad. La necesidad de verlos a todos… supongo que mi deseo se cumplió, pero no de la forma en que esperaba.
Él la miró con un poso de preocupación; luego preguntó:
—¿Piensas que la muerte de Víctor fue por tu culpa? ¿Que él murió para que pudieras reencontrarte con tus amigos?
—No lo sé —respondió ella encogiéndose de hombros—. No. Ya sé que es absurdo. Pero es demasiada coincidencia. ¿No crees?
—Víctor se fue porque había llegado el momento. Cuesta aceptarlo. Pero es así de simple. Él eligió ese momento. No lo elegiste tú, ni tus amigos y tampoco su enfermedad; lo eligió él. Sé que es difícil de entender.
—Sí, lo es. No es la primera vez que te oigo decir eso. Pero me resulta extraño. ¡Ah!, cuanto me gustaría llegar a comprenderte.
—Para comprenderme a mí, primero tienes que llegar a comprenderte a ti.
—Claro. Qué sencillo suena cuando tú lo dices. Comprenderme. Comprendernos. ¿Qué significa realmente eso? ¿Es que acaso no me comprendo? No me mires de esa forma. Ya sé que no. No entiendo nada ni a nadie. Y no sé si realmente quiero hacerlo o si hay algo que deba comprender en verdad. Sin embargo —dijo alzando el rostro—, cuando subo aquí, a la azotea, y contemplo el cielo nocturno plagado de estrellas presiento que hay algo, algo más grande que cualquier cosa que podamos imaginar. ¿Crees que lo hay?
—Sí, lo hay.
—¿Y qué es? —preguntó Claudia con los ojos muy abiertos, ávidos de curiosidad.
—Nada.
—¿Nada? —respondió ella contrariada.
—Sí, un vacío infinito.
—Un vacío…
—Sí, un vacío pleno.
—¿De qué?
—De todo cuanto queramos ser.

Entre los dos se hizo un minúsculo silencio. Él esperó a que sus palabras obraran poco a poco su misión.

4 comentarios:

  1. Estuvo genial!!!, te lo digo en serio, me he quedado con ganas de leer los siguientes capítulos, y espero que los publiques.Te has ganado una seguidora más. Saludos :)

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    1. Gracias Evelyn, me alegra que te haya gustado. Puedes descargarte la novela entera haciendo Clik en la foto. Un abrazo.

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