CÓMO ESCRIBIR UNA NOVELA BAJO UN MERCURIO RETRÓGRADO Y NO MORIR EN EL INTENTO

28 septiembre 2015


Despierto cerca de las ocho de la mañana. Me dirijo hacia la cocina aún soñolienta, con las ganas de despejar los extraños sueños que todavía me persiguen tras el eclipse de la superluna y prepararme un delicioso café Nespresso. Enciendo la máquina, espero a que caliente el agua y en menos de un segundo comienza a proferir extraños ruidos. Algo así como si una bestia regurgitara un alimento recién engullido. Miro el aparato con recelo. "Ups, ¿qué pasa?", me digo. Lo manipulo con detenimiento. "Todo está bien". Sin embargo, el sonido no cesa a menos que pulse el interruptor de off. "Creo que hoy no va a haber café", musito desconcertada. Pongo la tetera a hervir. "Me contentaré con un té"; me siento en la silla y espero mientras contemplo ensimismada las noticias de la mañana. De nuevo la superluna y luego las elecciones catalanas. Aburrido. Tengo ganas de sentarme frente al ordenador y continuar mi novela por donde la dejé. Hay tantas ideas en mi cabeza que creo que va a estallar. Mientras el agua hierve, pongo en marcha el portátil. "Diez actualizaciones", dice una ventana emergente; "espere". Espero. La tetera empieza a silbar, y en esas está cuando los fusibles de la luz saltan y un humillo emana de uno de los mandos del fuego. "Joder, y ahora qué le pasa a esto", digo. "Vale. Una de las resistencias de la vitro ha muerto. Genial...". Me sirvo el agua en una taza y sumerjo en ella una bolsita de té verde. Voy hacia el ordenador y me siento frente a él. Aún va por la actualización número cuatro. "Madre mía; qué lento va esto". Recibo una notificación del Twitter en el móvil. El pajarillo piando como un loco. Pulso la pantalla para abrir la aplicación. Nada. Pulso de nuevo; nada. La pantalla se queda en negro. Apago y enciendo el móvil. Todo bien. Intento abrir otra vez la aplicación de Twiter. Perfecto. Miro, remiro, twitteo y retwitteo. Ahora me voy al Facebook. Espero. Miro la pantalla del ordenador. Actualización número seis en curso. "Jooooder...". Me fijo en el móvil. "¿Y a ti qué te pasa?, venga hombre". "La aplicación Facebook no responde". "¡Dios bendito! Pero qué pasa hoy". Y como un rayo que ilumina mi intelecto llega la gran revelación. Me voy en busca de la tablet y ruego porque funcione, al menos medianamente bien. Indago en Google... "Mierda. Claro... Estamos en medio de un Mercurio Retrógrado".
Pues sí, queridos todos. Dejando a un lado supersticiones y majaderías, he llegado a la conclusión de que a partir de ahora voy a apuntar en mi agenda cada Mercurio Retrógrado que ocurra al año, y una semana antes me prepararé para lo que pueda ocurrir. ¿Y qué es lo que puede ocurrir? Pues de todo o de nada... Todo se ralentiza; desde los aparatos electrónicos (incluyendo ordenadores y móviles), pasando por aquellos proyectos que tengamos entre manos (editar una novela, publicarla en una plataforma); también se ven afectadas las comunicaciones en cualquier ámbito; desde una simple charla a una reunión importante (quizá para firmar un contrato o para una presentación). Con un Mercurio Retrógrado es mejor no comenzar ningún proyecto; sin embargo es un momento fantástico para meditar y repensar aquellos que ya hemos empezado. Toma tu agenda personal e intransferible de escritor (esa con solapas negras o repujadas, de hojas blancas garabateadas con un sin fin de ideas) y siéntate cómodamente en el sillón mientras apuntas en ella nuevos pasajes, descripciones, diálogos. Si tienes la gran fortuna de que el ordenador no te vaya a pedales continua con esa novela que dejaste en standby o re-evalúa tus métodos de marketing. Perfecciona tu página de autor o tu blog. En definitiva, es momento de relajarse y echar la vista atrás para observar cuáles son las elecciones que hiciste en el pasado y evaluar si te han dado resultado. Sal a pasear o a correr; haz yoga, lee; aprovecha el Mercurio Retrógrado para cargarte las pilas, y cuando este aspecto planetario llegue a su fin (esta vez el 9 de octubre para más señas) será como si sonara el pistoletazo de salida. Habrás dejado muchas cosas en orden y es muy posible que esa escena o diálogo que tanto se te atragantaba haya encontrado su camino de tanto escrutar en tu interior.
En cuanto a mí, al momento de conocer de qué palo iban los cielos, he cogido la taza con el té, me he sentado cómodamente en el sillón con mi libreta de notas y me he puesto a escuchar música. ¿Qué mejor forma de re-meditar el siguiente capítulo que esa?

He aquí musiquita para la ocasión. Una cover de Earned it, banda sonora de "50 sombras de Grey". La canción es genial. La película... no la he visto. De verdad. Lo juro por mi vida...


1 comentario:

  1. ¿Y cada cuanto hay un Mercurio Retrógrado? Porque asusta . Abrazos

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