LOS ESCRITORES ESCRIBIMOS CON LAS ENTRAÑAS

09 septiembre 2015



Hace un par de días quedé con una amiga que dedica su tiempo libre al canto. Acude los fines de semana a una escuela de música donde recibe clases de armonía y afinación. Luego, siempre que puede, actúa en alguna representación de ópera o zarzuela. "Hay personas que no tienen ni idea de cantar", me decía. "Cantan mal, con los pulmones o con la garganta. Así no se canta. Se canta con las tripas. Y tampoco; la fuerza viene de más abajo; de los bajos fondos. Yo no canto con las tripas, yo canto... con el coño". Y no sé si fue la seriedad con la que lo dijo o la forma solemne de pronunciar la última palabra, que me entró un ataque de risa. Luego, en la soledad de mi habitación, reflexioné sobre ello. Como buena piscis ascendente cáncer, soy propensa a la ensoñación exagerada; a perderme en las profundas aguas de la emoción o en las insondables nebulosas del universo. Algo que durante mis años de infancia y adolescencia me trajo más de un problema; y es que estar en este mundo sin estar trae siempre una serie de consecuencias. No sé si habéis oído la afirmación que dice: "Creas lo que piensas". Yo creo a pies juntillas en dicha frase. Nuestros pensamientos configuran nuestra realidad. Nuestros pensamientos conscientes, claro. Pero, ¿y si tu cabeza es una vorágine de ideas caóticas y ensoñaciones utópicas?, ¿una suerte de fantasías que, como tal, se quedan a medio camino, sin llegar a materializarse? Hace ya unos cuantos años (muchos) comencé a practicar el Yoga y la meditación. Gracias a ello empecé a ser consciente de mis pensamientos y supe que muchos de ellos eran en verdad ideas fantasiosas, ensoñaciones bucólicas y futuros utópicos o distópicos. Pensamientos poco prácticos que se quedaban a medio camino de su expresión. Y cuando digo a medio camino lo digo en su sentido literal. ¿Habéis oído hablar de los Chakras? Pues ahí se encuentra el meollo del asunto. En nuestro cuerpo existen (según el hinduismo y muchas otras culturas y filosofías) siete centros energéticos que sanan o enferman nuestro cuerpo según estén estos equilibrados o desequilibrados, abiertos o cerrados. El primero se denomina "Raíz" y se encuentra en la zona del perineo; el segundo es el "Sacro" y está localizado dos dedos más abajo del ombligo. El tercero es el "Plexo solar", situado en la boca del estómago; el cuarto el "corazón"; el quinto está en la garganta. El sexto es el "tercer ojo", situado en el entrecejo y por último el chakra "corona" que está ubicado en la coronilla. Y es precisamente el segundo Chakra, el Sacro, el responsable de la creatividad. Ligado a la vida, a la reproducción y la sexualidad. Es también nuestro centro emocional y proporciona el sentido de la estética, el arte, la música. Gracias a él percibimos la belleza que nos rodea. La mejor forma de canalizar la energía que se encuentra en dicho chakra es a través de la expresión creativa. El ser humano se diferencia del reino animal en su capacidad creadora. Si no expresamos esa creatividad, ya sea a través de la voz, el habla, la escritura, la pintura, el baile, el deporte... esta energía queda estancada en dicha zona, produciendo en muchos casos desequilibrios y enfermedades. Durante muchos años he padecido el denominado Colon Irritable hasta que fui consciente de su origen. Mi imaginación me estaba jugando una mala pasada; no estaba siendo canalizada de forma correcta y estaba quedando estancada en mis entrañas. Mis pensamientos, mis ideas y ensoñaciones no eran expulsadas, ni servían para configurar mi realidad puesto que en verdad, en el fondo, la mayoría de ellas se basaban en pensamientos poco irrealizables o tangibles. Cuando me di cuenta de ello supe que la única forma de sacarlas de mí era materializarlas en historias o en poemas. Y hacerlo, eso sí, todo lo a menudo que pudiera. Hace ya mucho tiempo que no padezco dicha enfermedad y cuando noto alguna molestia incipiente la atajo lo antes posible, identificando el pensamiento o idea que la está produciendo. Entonces utilizo dicha idea para crear un poema o introducirla en alguna de mis novelas.
Efectivamente, los escritores escribimos con las entrañas. Nuestra imaginación tiene su foco exactamente ahí; las imágenes que nos vienen a la mente tienen su origen en nuestras "partes bajas". Es por eso que terminar un libro y decir que "acabamos de dar a luz a nuestro bebé" tiene un significado más que metafórico; al menos para las mujeres...

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Sí, las siete vocales. Igual que un mantra. Es muy efectivo junto con la meditación ;)

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